sábado, mayo 16, 2009


Genialidad y denuncia, así se puede describir la poesía del incansable luchador Quique Falcón, una voz fuerte que estalla ante las mutilación, que esta sociedad (esclavista-capitalista) sufre por el imperialismo y sus practicas neoliberales, pero a su vez con una voz única, llena de color y simbolismos que nos penetra y hace temblar nuestros más solidarios sentimientos hacia nuestras hermanas/os. A:M:F.


«(...) Cuando la concepción del mundo no es crítica y
coherente, sino ocasional y dispersa, se pertenece
simultáneamente a una multiplicidad de hombres-masa
donde la personalidad queda compuesta de manera
extravagante».

Antonio Gramsci:
Introducción al estudio de la filosofía, 1933


ENRIQUE FALCÓN

AMONAL
Y OTROS POEMAS


PROTECCIÓN DE TESTIGOS

«La conciencia de que esta ecuación era posible: dolor
que finalmente deviene rabia. La conciencia de que esta
ecuación era aplicable a todo o casi todo».
(Roberto Bolaño: 2666)

Poco deben importarle
la disolución del pentotal en los días de trabajo
y la lenta inhalación de estrellas por su espalda.
Le pagaron por callarse
la dirección de las palomas, el remite en las postales
certificadas de tan lejos, la piel de una mujer
que él no ha visto y no ha besado,
–el corazón de los inviernos–,
las sedes comunistas, su necesidad de ir ardiendo
por una extremidad de la cara.
Toca apenas con los dedos
nuestro inútil portal, y la luz de todos los aullidos
que pincelan la tarde, por encima
de muertos y estaciones,
a un paso sólo del domingo
vuelve a casa, toma de su llave
se maquilla una lágrima con cuchillas de afeitar.

Quique Falcón.

7 comentarios:

Nuria dijo...

He leído Amonal de Falcón y me parece un poema maravillosamente comprometido. Comprometedor.

Adolfo González dijo...

Respecto a la cita que precede al poema, difiero:

la concepción del mundo que alcanza más verdad en un hombre es la del fragmento, y si suena a soberbia no me importa, pues no soy soberbio. La realidad es como está: fragmentada, rota. Lo podemos ver en el día a día. Y el hombre, con su pensamiento, no puede anclarse en una sola convicción, que es como una cárcel, sino que viviendo el instante- y el instante de su pensamiento- es como mejor avanza.

El ansia de coherencia, en cualquier escritor o artista, limita el campo de su creatividad.

Adolfo González dijo...

De hecho, nunca el hombre es el mismo hombre, aunque sea siempre el mismo. Yo no soy el mismo si estoy con mi abuela que si estoy con un amigo. La cita parece querer negar al hombre su etravagancia, su histrionismo. Limitaciones, limitaciones. AH, del poema no digio nada, pues me he propuesto, querido amigo, no comentar nada de los poemas de nadie.

Adolfo González dijo...

Creo que todo esto viene originado por la esclavitud de ser una sola persona. ¡Enterremos esos conceptos y seamos personas de verdad, con los instintos en su sitio!

En fin, en cinco minutos podría tachar el párrafo anjterior y animar a otra cosa, sin dejar de ser coherente al mismo tiempo, pues el cambio de sucesos y precepciones es constante, en todos los aspectos.

¿Comprendes ahora lo que digo?

Adolfo González dijo...

Palabras mal escritas en mis comentarios, para evitar confusiones, aquí correctamente (no puedo evitar corregirme):


.extravagancia.
.anterior.
.percepciones.


P.D.: espero no molestar, Antonio, con mi pensamiento. Sólo quiero compartir, comunicar a un amigo, cómo veo las cosas. Abrazo.

Adolfo González dijo...

Buff, y lo de hombre-masa que dice Gramsci es una expresión que me resulta horripilante. ¡Qué barbaridad! Me opongo.

Y reivindico mi derecho a ser diferente, a pensar por mí mismo, a no ser el hombre-masa que se cree Gramsci, aun sabiendo que pensando de un modo distinto me autoexcluyo de los que no piensan por sí mismos ni obran con honestidad.

Antonio Martínez i Ferrer dijo...

Mi querido Adolfo, es evidente que Gramsci al día siguiente hubiese transitado por otros entornos de la palabra, pienso yo!

No dudes en la veracidad de tu planteamiento, todo cuanto existe está sujeto al relativismo y al cambio, nada permanece como es ni donde está y menos el pensamiento que es el producto de nuestras diversas vivencias.

La actitud crítica y autocrítica jamás se debe obviar en nuestros comportamientos pues la inmovilidad es la muerte.

La honestidad debería se la regla de nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás; ya ves mi querido Adolfo; LA HONESTIDAD comportamiento tan denostado en esta sociedad donde todo es mercancía, mercadeo y ambición.

Un abrazo, Antonio.