viernes, mayo 24, 2013

ana pérez cañamares



August in the City: Edward Hopper


ana pérez cañamares
alfabeto de cicatrices

Al atardecer
Y la muerte, amiga, es tan segura que aplazarla
es como no tener tiempo para pensar en eso ahora
Walter Hugo Mãe
Al atardecer la ciudad
rezuma nostalgia de campo

las casas son árboles
puestos de puntillas
bajo sus cimientos
la tierra vibra
cruzada por lombrices
extraviadas
ahítas de tierra

desde lejos las montañas
espían a los rascacielos
los miran como a un niño enfermo
que no sabe que va a morir

sólo en los cementerios
crecen flores salvajes
y la nieve permanece
sin derretirse
de un día para otro



jueves, mayo 23, 2013

Tierra quemada.





Antonio Martínez i Ferrer
Corre, corre, niño de arena, 2006
Ediciones Baile del sol, 2009

Al lector.
Llamo niño de arena
a los niños y niñas de Irak.

Sin freno
y sin piel,
cómo duele la caricia
de la sutil verdad.

No importa el aviso
del aullido del lobo.

No importa la patada
en la puerta
que canta arias de terror.

Los cristales de la ventana
ya no son transparentes,
la lluvia
que escribe con tintas tímidas,
los manchó de noche.

Perdido el rostro de los deseos
nada es nuevo ni viejo,
el color
está escondido
en la oscuridad de las explosiones.

Los herreros
del salitre de fuego
forjan cintas de atar voluntades.

La sonrisa de los días claros
no encuentra el zoco
de los colores.

En la persecución
los grillos del palmeral
han enmudecido.


¡Corre, corre niño de arena
donde el invasor no te vea!



miércoles, mayo 22, 2013

José Garés Crespo



Hombre y mujer: Jackson Pollock


Material de derribo
José Garés Crespo

ET VOILÀ... LA PITONISA EN BOMARZO
«Se me fue el corazón con una mujer
porque le gusta el olor de cebada que mi pueblo tiene».
Sin-ichi Isikaua

Algunas veces, con lo que sobra al regreso de tus noches
y tus años, construyo inducidas obediencias
estrelladas de celos, pitonisa.
Recuerdo nuestros amores robados, en sombras.
Tú que eras la luz, la orilla y la vuelta,
qué bien fintaste cuando llegó el olvido,
hasta fermentar los mitos y crujir los hábitos.
Sin velas ni remos, el suave carmen de tus sueños,
las indecentes prácticas veladas, tu magisterio
y el inefable dorso de tu muslo, fueron mi derrota,
Abdique ante el irreverente manantial
de tus ojos, anillos de espinas, y me llevaban
del suburbio a la arena, del sortilegio al oráculo.
Sí, ven ahora, y deslízate, como el amaranto de tu falda
sobre el alomado paisaje de tu cuerpo.
Ya verás, un día de estos despertaremos
con el fuego apagado, que no muerto,
y durmiendo sobre el amor.


martes, mayo 21, 2013

ELADIO ORTA



Pleamar II: Agustín De Celis


CANGREJO   VIOLINISTA
ELADIO ORTA

 habitar
              lo inhabitable

              (hay territorios baldíos
              entre la arena y el fango
              entre el fango y la arena
              poblado de pinzas comestibles
              clamando al sol)

              cangrejo violinista : crustáceo zodiacal

              parar el ritmo frenético
              del desastre / lección de mesura

              posición reposada en la explanada
              del buen vivir / silencio
              interior de las marismas

              mirar hacia atrás / el cangrejo
              ahonda en la saliva de la tierra
              abraza el sexo húmedo en la cueva

             aspiración :

              hueco / concavidad
              de la palabra

              vacío en el fango