lunes, noviembre 17, 2014

Enrique Falcón



La lucha de la humanidad
por conseguir una paz duradera:
José Vela Zanetti


Enrique Falcón

Porción del enemigo
Ed. Calambur

A medida que los occidentales recibimos en casa un porcentaje mínimo del miedo y del dolor que generamos en otras partes a gran escala, más insistimos en la evidencia de nuestra pureza civilizada.
Santiago Alba Rico,
Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos

De los nombres del mundo
(máquina núm. 1)
Ciudad-Sin-Ranuras*
«Todos ellos rechazan la Revolución. Vigilantes de toda función ahorcan a cualquiera que consiguen dominar. Perturbadores de todas las naciones asolan la Ciudad en un alud de lanzallamas y cócteles molotov. Centinelas apostados por todas partes abren fuego sobre la muchedumbre a Intervalos Arbitrarios. La Policía nunca se mezcla con el presente, so-
Yuggoth*
-lo gira en el éter negro de la orilla. (Voz susurrada): ... id con los hombres y hallad sus caminos, ... con la máscara de cera y oculto por la ropa, descendía desde el mundo de los Siete Soles para burlar... (Voz humana): ... (Nyarl)athotep, que porta la alegría a Yuggoth atravesando el Vacío, padre del millón de favorecidos, majestuoso entre... (Fin de la graba-
Erewhon*
-ción de la maquinaria en todo Erewhon. Él insistía en que debía considerarse a las máquinas como parte de la naturaleza física del hombre. Decía que "el hombre es un mamífero maquinado". A diferencia del resto de animales, muchos de los miembros del ser humano están sueltos y separados, ahora aquí, ahora allá, en diversas partes del Mundo, algunos siempre a mano para un uso eventual, y otros en primer lu-
Bensalem*
-gar cuentan con Tres que se preocupan de supervisar y dirigir los nuevos experimentos, desde un punto de vista más elevado y penetrando todavía más en la naturaleza de los anteriores. Les llaman Lámparas. Otros tres ejecutan los experimentos así dirigidos, y dan cuenta a aquellos. Los conocen con el nombre de Inoculadores. Por último, en Bensalem tienen tres que sintetizan des-
La Ciudad del Sol*
-pués de las iras iniciales, si incurrieran en injuria de hecho, castigándolos en secreto; si de palabra, esperan a la Guerra para decidir, diciendo que la ira debe cumplimentarse sobre los enemigos. Y quien después en la Guerra realiza más actos heroicos, se considera que ese tenía razón en el altercado del honor. Los duelos mano a mano no están permitidos; quien quiera hacer ver que es mejor, que lo haga en o-
Tlön*
-tra operación imposible. Una de las escuelas de Tlön llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente. Otra escuela declara que la historia del universo es la escritura que produce un dios subalterno para entenderse con un Demonio. Otra, que mientras dormimos a-
Licnópolis*
-quí no encontramos a ningún ser humano, sino muchas lamparillas yendo y viniendo por la plaza y por el puerto, en charlas y en tratos, las unas pequeñas y como pobres, y otras, las de los grandes y poderosos, brillantes y esplendorosas. En Licnópolis las oíamos hablar con su voz y nos ofrecían presentes de hospitalidad; nosotros, sin embargo, les teníamos Miedo y ninguno de los nues-
Anarres*
-tros es rico. Ninguno de nosotros es poderoso. Si lo que vosotros queréis es Anarres, si es ese el futuro que buscáis, entonces os digo que vayáis a él con las manos vacías. Tenéis que ir a él solos, solos y desnudos, como viene el niño al Mundo. No podéis tomar lo que no habéis dado. No podéis comprar la Revolución. No podéis hacer la Revolución. Solo podéis ser la Revolución.»


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