miércoles, marzo 14, 2012

Cabalgando.

(Revolt): Käthe Kollwitz


Alberto García-Teresa

Para Enrique Falcón


AVANZAMOS SINTIENDO EL deseo

–la necesidad–

del incendio bramando en nuestras venas.

Cartografiamos geografías de lo invisible

al halógeno del beneficio y la compra-venta.


Entonces nos desenchufamos, abandonamos

esta carcasa de individuos-máquina

–se quedan resecos sus catéteres de sentimientos–

y mordemos el aliento frío de la esperanza.


Con cucharadas de corazones

de vida expropiada,

hundimos las manos en la tierra.


Quitamos de nuestros ojos

las legañas de alambradas.

Despegamos esa líquida etiqueta

que nos pone un precio, que tenemos anclada

en la mente y en el jugo de las entrañas.


El óxido rechina doloroso en los tobillos.


Desenterrando esta mugre que nos separa,

cabalgando sin miedo la voluntad y la fuerza

de la voz –ya con los brazos ardientes de oxígeno–

puede cada uno, nosotros, levantar la mirada

y ser gaviota en la ventisca: inquieta, aventurera;

un indomable clavel de sangre caliente en bandada.