martes, abril 28, 2009




Del poemario Angustia.






La ablación.
lengua de acero
con apetito de sangre.


El brazo de la rabia
armado con el metal de la ira
mutiló la risa
y exterminó
los amaneceres del amor.

Cuanta tristeza,

el viento no trae caricias,

los días posibles
han sido enterrados.

¿Por qué el árbol no grita?

¿Por qué la tarde
vuelve la mirada
hacia el lado de los silencios?

¿Dónde su Dios?

Antonio Martínez i Ferrer

1 comentario:

Esmeralda Martí dijo...

Buena pregunta: ¿Dónde su Dios que puede permitirlo?