
Julio Obeso González
I.
De tarde en tarde
¿qué nos queda?
Acaso un hollín,
la huella desorientada
en la tan temida piel,
y esa soledad del grafito
atrapado en su cumpleaños
de piedra.
II.
¿Qué cenefa decora Dios
para esta hora mala?
Sea como sea, rodeará
mi cabeza.
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