jueves, marzo 12, 2009


Todos recordamos las imágenes de los niños quemados soltándoseles la piel por ello no añado imágenes de esa barbarie. El poema de Antonio Crespo Massieu lo dice todo.


PALABRA COMO MANO PERDIDA

"El doctor Osama Salé volvió a advertirlo: "El niño que van a ver se llama Alí Smain. Y su historia es la más trágica que me ha tocado conocer hasta ahora". Desnudo, con el sexo aún sin vello, los ojillos semicerrados, el niño Alí Smain parecía no enterarse de lo que había pasado. Sobre su cuerpo habían colocado una bóveda de hierro para que la manta no le rozase la piel.”

Relatado por Francisco Peregil en el programa
La ventana de la SER el lunes 31 de marzo de 2003.
Publicado en El País, martes 1 de abril 2003.


Al fin
la muerte
cercena toda retórica
corta de cuajo palabras
mutila silogismos
abrasa falsedades
deja
sólo
soledad silencio sombra.
Faltan brazos
sobran llagas
hay ausencia ojos en blanco
una extraña persistencia de carne
grávida materia casi carbón
bajo bóveda de hierro.
Ninguna voz
lo alcanza
ninguna palabra
lo rescata.
Seguimos
apuntalamos ruinas crónicas
escombreras quehaceres rutinas
Seguimos
mientras permanece
dura en el tiempo pesa
obstinada persistencia
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entre sábanas de espanto
él
el inalcanzable
el mudo el ajeno
Seguimos
pero
este grito sin voz
nos despoja
de brazos juegos torso padre
carne madre hermanos casa
palabras.
Aquí
la palabra no dicha
mutila el lenguaje
espera
nuestro silencio
Y sólo
de este hueco
de este pozo de renuncia y sequedad
caerá
la palabra sin culpa.
Decir
y de la ausencia
coger la palabra
la mano perdida
Decir
y que algo nazca
que alguien viva.

Antonio Crespo Massieu

2 comentarios:

Abelardo Manuel Martinez dijo...

Menos mal que quedan poetas, que quedan blogs, donde no imperan el "Haber quien la tiene mas larga" literariamente hablando. No olvidemos que el poeta no está para florear palabras, para jugar con verbos y adjetivos rebuscados que en la mayoría de las veces ni el autor sabe lo que quiere decir.

Menos mal que queda algún blog y algún poeta (Pocos la verdad), que el sufrimiento, que el eco de las miserias humanas tiene cabida; menos mal. La poesía no entiende de certámenes, de premios, de reconocimientos, de invitaciones a actos ni de ver quien despunta más; eso no es poesía ni cultura, eso es prostitución de alta gama; metafóricamente hablando.
La poesía debe ser el eco de la vida, de la sociedad, de las miserias y alegrías. Tenemos el deber de expresarlo, de sacarlo de nuestro interior y de expresarlo de forma que nos entienda el lector, aunque no quede tan esteticamente bordado.
Siempre huí de endiosados, de asociaciones literarias, de foros. Huyo de ellos como de la peste, pues me interesa el sentimiento, la gente de la calle, los problemas, las cosas que nos corroen en el día a día.
Gracias a quien corresponda, por leer poemas como el que arriba he leido, que amablemente lo ha puesto mi amigo Antonio Martínez.
Un abrazo.

Antonio Martínez i Ferrer dijo...

Estimado Abelardo, en eso estamos, mostrar la buena poesía es siempre muy gratificante.

Antonio.