domingo, octubre 05, 2014

José Garés Crespo




Joaquin Sorolla y Bastida



José Garés Crespo

Material de derribo

Desde Russafa al Albaicín
«con un golpe elegante y feroz
lo echaron a la calle, para que se hiciese hombre»
Vladimir Maiacovski
Descubrimos tantas cosas, transitando hacia
el sur en aquellos días rodeados de verdes,
de azulones mutilados, de pasiones ciegas,
cuando no de torvas miradas de viejos halcones...
Hoy el recuerdo vive impregnado de placidez
y aún de gratitud. Fueron largas noches de pulso
acelerado y suspendidas risas. Sin miedo,
caminamos del rojo al amarillo, del verde
a la esperanza vacía. Pretendíamos vivir.
No hubo que bajar banderas, las mató el tiempo.
De nuevo nos descubrimos, mutilados,
sorprendidos y hasta con blasfemias, los sueños
balbucientes, el corazón tenso y aquel perdido
deseo milenario. Nostalgia que tejió
un sendero hasta la sombra, pero también
hacia ti. Renegamos del pasado, y proscritos,
dispersos, las caricias derrotadas y sin sangre,
temerosos de la burla y rotos ya los moldes,
obligados a compartir aquel mundo extraño,
pudimos navegar. Sí... pero desde el vacío.
Fue suficiente para descubrirme que un tercio
de mi vida pasa por tu cintura. Y nacimos.
Oficiamos la ceremonia del héroe, mientras
tanto un aluvión de cuchillos rasgaban, huérfanos,
el horizonte, y aquellas decrépitas verdades
que reventaban sobre los prados. Asombrados
los viejos y la luna se cubrieron con la escarcha.
Eran tiempos de avance... también de huida,
y el canto desnudó tu mirada nazarí,
las perdidas almenas de Medinat al-Zahra
y la irreductible esperanza de un mundo nuevo.
 
 Joaquin Sorolla y Bastida


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