viernes, julio 06, 2012

inmovilidad


 En la cama: Jean Édouard Vuillard


del libro temblor en las raíces

antonio martinez i ferrer

alguien
debería detener
ese aliento-grito
de la mañana


…la higiene hospitalaria…


inmóvil
a merced del descuido
el animo
resiste la intemperie

palmerales del viento
con el alma húmeda
escarban indecentes
la oscuridad

rueda la sonrisa
sin escrúpulos
arrancando las inmundicias

todo rincón es violado
los volcanes de las mejillas
estallan

recompuesto el orden
las vergüenzas
escapan

se olvidan


jueves, julio 05, 2012

...caminos...


La larga marcha: Antoni Guansé Brea


Utopistas y Desutópatas
               ÁNGEL CALLE

LOS ROBOS DESCONOCIDOS

¿Porqué no prueban a repartirse
el dolor de los supervivientes?

¿Porqué no intentan llevarse a casa
las lágrimas de sus entierros?

¿Porqué no hurtan el hambre que obsequiaron?

¿Porqué no se apropian
de tanta orfandad recién ungida?

¿Porqué no secuestran los escombros
los muertos bajo los escombros?

¿Porqué el oro es siempre
el primer y el único botín?


miércoles, julio 04, 2012

...y envejecemos...


Anticuario: Jaime Queralt



alfabeto de cicatrices
ana pérez cañamares


DE COMPRAS

Hay días en que parece
que cualquier objeto
recién comprado
va a tener el poder
de cambiarlo todo.

Miras los zapatos caros
la lámpara de diseño
la hermosa colcha india.
En silencio los miras
como adorándolos.

Los miras y los miras y sientes
que si no te responden
es porque no sabes
hablar su idioma.
Pero es que tampoco sabes
cuál es la pregunta.

Mientras la piensas
envejecen los objetos.
Envejeces tú.


martes, julio 03, 2012

...caminar...





House Stairis: Maurits Cornelis Escher


 EL RUMOR DEL PATIO, (variaciones).

Antonio Martínez i Ferrer


Estamos
en los sueños de la ira
golpeando el alma
                  en las aceras.

Desnudos de mañanas,
las últimas soledades,
                  nos ahogan
entre el bostezo y el grito.

¡Qué solos sobrevivimos
           en este almuerzo
de ausencias y dolores!


Sobre los restos de la tarde
camina adormecido el pulso
y
como náufragos
             gritamos
en este el horizonte
       donde la playa
                 es huidiza.


Las manos de la confusión
sueñan           
          el rencuentro.

¿Está naciendo en las plazas
               el deseo del triunfo?


Mañana
-si luchamos-
los hijos de los hijos
         caminarán en la luz
cuando el amo sea vencido
                            y olvidado.


lunes, julio 02, 2012

Encrucijada


Hombre en una encrucijada: Diego Rivera


Material de derribo
José Garés Crespo


THE HOUSE OF THE RISING SUN
«El llanto de los funerales se mezcla
con el llanto del recién nacido».
Tito Lucrecio Caro


Roto el pacto del Sinaí, perdidas
las noches de Rokha (¿dónde estabas, Neruda?),
cómo encontrar la frontera entre sus muros
y nuestras manos, si Caravaggio miraba
y Pink Floyd dormía el caligrama de los sueños.
Muchos años caminando y, aún hoy,
nos perdemos en su bosque
y nos quedamos absortos en sus ventanas,
nos ciegan sus excesos,
sus miles de espejos sucios
Tan humanos fuimos.
Con sus destellos, cuántos mundos huían
de los que fuimos puertas.
Y ahora, no sabemos qué posada,
qué descanso ofrecían,
en qué estancia pudimos ser huéspedes.
Aún así, después de tantas lunas,
qué extraño, saber de la soledad
que compartimos tantos,
para llegar a la meta sin atender al camino,
tratando de subvertir el presente
y acomodarlo al sendero que nos llevó
de ser héroes a terminar como víctimas.
Hay días que nacemos únicos,
tan solos que nos asustan
los largos descubiertos que adornan
nuestra corta historia y nos aventamos,
solemnes, como la mies en la era,
desenfadados, como un obradoiro desierto,
como la corteza de la miel del clan.
Cuando la luz se apague y la ciudad caiga,
volverán áureas bandas
y los vientos del sur nos llevarán
a los tres caminos con una sola puerta.


domingo, julio 01, 2012

Naturaleza.


Los árboles: André Louis Derain



A H I N C O

ELADIO ORTA



             SILENCIOLIDAD

escribo desde el silencio del silbido
                  mudo de los tordos
en la umbría de la higuera
mezclando los colores negros de las
                             plumas
con los de la piel del higo
manchones de sombras en la claridad
                             madura

escribo desde el silencio nervioso
                  del rabo cortado
de la lagartija
la lagartija atropellada
sigue su camino
el rabo tiembla
en el sueño de los niños

escribo desde el silencio ardiente
                  de las junqueras
al atardecer nos sentábamos
en la arena
a contemplar el resplandor
de los juncos al retirarse
la llama
nos íbamos a la cama
con los ojos del silencio en ascuas
cosas de criaturas